lunes, 17 de noviembre de 2014

Volando libre

Me encontré con un pájaro que volaba libre. Tenía unas alas preciosas, mágicas, con las que volaba como nunca he visto volar a ninguna otra ave. El pájaro descendió al suelo y decidió quedarse un rato ahí abajo. Se quedó conmigo.

Pero un pájaro, por naturaleza, tiene que volar o sus alas se atrofian. A pesar de que el pájaro se sentía bien estando el suelo, ansiaba volar, de hecho lo necesitaba. Fue esa la razón por la que le dejé ir, porque, yo que me enamoré de su vuelo y su libertad, no iba a ser jamás quien le encerrase en una jaula. 

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