lunes, 24 de agosto de 2015

¿La lengua es sexista?

   Palabras como zorro y zorra aparecen en el diccionario con significados diferentes: mientras que zorro significa astuto, zorra significa prostituta.


   Últimamente estoy viendo por Facebook una gran cantidad de publicaciones hablando sobre el sexismo, muchas de ellas sobre el sexismo en la lengua. Dicen que hoy en día la lengua sigue siendo sexista, pero yo discrepo.


   Se habla de ejemplos como el del primer párrafo para denunciar los significados despectivos y negativos que tienen el femenino de muchas palabras en contraposición a un significado más positivo que tienen el masculino de muchas de esas palabras.

   Ejemplo es la palabra fulano, que es una persona cuyo nombre se desconoce o no es necesario precisar; y la palabra fulana, que significa amante y hasta prostituta. Otros muchos ejemplos son la palabra perro y perra, gallo y gallina...

   Tuve durante todos los cursos del instituto una profesora de Lengua Castellana y Literatura que decía aquello de "la lengua está viva". La lengua evoluciona porque los hablantes hacen que cambie. Somos nosotros quienes, haciendo uso del lenguaje, creamos nuevos vocablos, nuevas expresiones, damos nuevos significados...

   El hecho de que a la palabra perra, zorra o fulana se le dé el significado de prostituta no es porque la RAE haya decidido darle ese significado, es por el hecho de que los hispanohablantes somos quienes le hemos dado ese significado.

   Si decimos "esta mujer es una zorra, lo tenía todo planeado para que saliese como ella quería" le estamos dando al término zorra el significado de astuta. En cambio, si decimos "esta mujer es una zorra, cada noche se acuesta con un hombre diferente" le estamos dando a la palabra zorra un significado despectivo. Quien utiliza ese término en el primer contexto no le está dando un significado sexista, mientras que quien lo utiliza en el segundo sí.

   Ahora sí puedo explicar el por qué de mi opinión: la lengua no es sexista, somos nosotros los que hacemos que lo sea cuando utilizamos términos en un contexto sexista.

   Hoy en día, el término coronela ya no se utiliza para referirse a la mujer del coronel, además, ahora una mujer puede alcanzar dicho puesto. Si la lengua está viva, se podría pedir que la definición "mujer del coronel" desaparezca por estar en desuso. Pero si la palabra zorra se sigue utilizando para referirse a una prostituta, ¿Por qué habría que quitarla del diccionario?



   Ya que me he metido en el tema del sexismo y la lengua, voy a meterme en polémica:
   Los términos sexistas están normalizados en la sociedad hasta tal punto, que los usamos todos los días, incluso sin darnos cuenta. Las feministas luchan por la igualdad de derechos (ojo, según la RAE no es lo mismo feminista que hembrista), son las primeras que dicen que hay que eliminar términos sexistas (cosa lógica) pero, a estas mujeres tengo que decirles algo: quien primero tiene que dejar de utilizar términos sexistas no son los hombres, no, somos nosotras las mujeres las que tenemos que dar ejemplo. Las mujeres somos las más sexistas, y lo peor es que más que hembristas, somos machistas.

   Podéis llamarme loca, pero dejadme que os lo explique:
   Antes eran los hombres los que tenían superioridad frente a la mujer, eran ellos los machistas. Hoy en día (aunque siga habiendo hombres machistas) hay igualdad de derechos en ambos sexos (se supone). En el ámbito del lenguaje y el sexismo, las mujeres somos las más machistas, ¿Por qué? Somos las primeras que criticamos a otras mujeres.
Cuando a una mujer le cae mal otra, ¿Quién es la primera persona que dice que es una guarra, zorra...? La mujer que la critica (y que nadie me niegue que esto no es así). Otro ejemplo más claro es el de la infidelidad, cuando un hombre es infiel a su pareja, es ésta última la que le dice zorra a la "amante", cuando es más culpable su pareja por ser infiel (lo mismo la "amante" ni siquiera sabía que el hombre tenía pareja). Incluso cuando una mujer tiene sexo esporádico con un hombre son las demás las que la critican y utilizan contra ella dichos términos.

   ¿Me entendéis ahora? por favor, mujeres, dejemos de utilizar términos que degradan a la mujer si queremos que los hombres tampoco los utilicen. Para que nos respeten, debemos respetar, y debemos respetarnos las mujeres a nosotras mismas.

   Los extremismos nunca son buenos, pero este es un tema que trataré otro día...

miércoles, 13 de mayo de 2015

Caminante




Me encontraba caminando por la orilla, mirando dónde pisaban mis pies. De vez en cuando levantaba la cabeza para ver qué había delante de mí, pero al momento volvía a bajarla para mirar cómo mis pies iban dejando huellas.


No solía mirar mucho hacia atrás, pero llegó un momento en el que decidí mirar el camino que había recorrido. En ese instante fue cuando me di cuenta que mis huellas no eran las únicas que había sobre la arena, junto a ellas había más huellas. Durante todo el camino que había recorrido había huellas de otras personas, rastro de otros lugares, rastro de otras emociones. A lo largo del camino, algunas de esas huellas desaparecían, siendo borradas con el agua del mar. También iban apareciendo otras huellas, algunas incluso permanecían hasta donde estaba caminando en ese momento, pero no había sido consciente de ello. Quise volver atrás para poder ver esos rastros de cerca otra vez, pero algo me impedía volver, por más que lo intentaba no conseguía retroceder en el camino. Pensé que el camino que había recorrido era mejor que el que estaba recorriendo en ese momento, por eso quería volver una vez más atrás.


Era tanta mi insistencia de dar marcha atrás, estaba tan centrada en ello que, sin darme cuenta, me encontraba avanzando por el camino de espaldas, sin ver lo que estaba por llegar, sin ver dónde estaba en ese momento. Me encontraba avanzando pero mirando hacia atrás. Me estaba perdiendo la belleza del camino que estaba recorriendo, me estaba perdiendo esas personas, lugares y sentimientos que iban a dejar rastro en ese camino. El camino se terminaba sin que pudiese evitarlo, y yo no había disfrutado del último tramo. Ese camino, la vida, había pasado y ya no volvería a pasar nunca más.