lunes, 17 de noviembre de 2014

Volando libre

Me encontré con un pájaro que volaba libre. Tenía unas alas preciosas, mágicas, con las que volaba como nunca he visto volar a ninguna otra ave. El pájaro descendió al suelo y decidió quedarse un rato ahí abajo. Se quedó conmigo.

Pero un pájaro, por naturaleza, tiene que volar o sus alas se atrofian. A pesar de que el pájaro se sentía bien estando el suelo, ansiaba volar, de hecho lo necesitaba. Fue esa la razón por la que le dejé ir, porque, yo que me enamoré de su vuelo y su libertad, no iba a ser jamás quien le encerrase en una jaula. 

jueves, 29 de mayo de 2014

Empatía

A veces hay personas (pocas, por cierto) que son capaces de sentir lo que sienten los demás como si ellos estuvieran también viviendo lo mismo.


Lo bueno de las personas empáticas es que transmitimos confianza, quizá por eso los demás se sienten bien cuando nos cuentan sus sentimientos más profundos. Somos capaces de ponernos en la piel de la otra persona y, por ello, somos capaces de entender sus sentimientos. Somos personas que sabemos escuchar, es más, nos gusta escuchar (ojo, que también nos gusta hablar a nosotros). Los demás se sienten tan cómodos con nosotros que nunca tenemos que preguntar, siempre sale de la otra persona contar sus sentimientos o emociones. El que los demás se animen a contarnos sus problemas no es sólo debido a nuestra empatía, si no a que somos personas que nunca contamos confidencias de los demás, no somos chismosos, y eso los demás lo notan.




A pesar de saber escuchar y comprender cómo se siente la otra persona, por regla general, las personas empáticas solemos ser reservadas. Pocas veces hablamos de nosotros mismos, y si nos encontramos mal, tragamos con nuestro sufrimiento y nos aislamos un poco de los demás. No quiero decir con esto que no hablemos sobre nuestros sentimientos, pero seleccionamos muy bien a quién abrirnos, aunque si nos encontramos mal casi nunca lo decimos.


Siempre me han dicho que es una virtud tener empatía, pero a veces nuestra empatía nos juega malas pasadas. Sí, podemos sentir lo que siente la otra persona, pero eso juega en nuestra contra, porque a veces podemos llegar a tal punto que nos sentimos como si nosotros también estuviésemos pasando por la misma situación que la otra persona, y eso a veces afecta a nuestro estado de ánimo. No a toda aquella persona empática le sucede, pero a muchas sí.
Por ejemplo, si alguien a quien tenemos muchísimo aprecio pasa por momentos difíciles y se siente deprimido, nosotros empatizamos hasta tal punto que también nos sentimos deprimidos, aunque no estemos viviendo realmente la situación en la que se encuentra esa persona. Pero lo mismo ocurre si a este amigo al que tenemos tanto cariño pasa por una buena etapa, si él o ella está emocionado y feliz, nosotros también nos sentimos emocionados y felices, aunque estemos en un momento difícil en nuestra vida, si tu amigo es feliz, tú eres feliz.

Puede que tengan razón, puede que sea una virtud ser empático. Lo mejor de todo es que esto nos convierte en personas comprensivas y tolerantes. La consecuencia de ser tolerantes es que incluso si nuestra opinión es diferente, aceptamos la de la otra persona, porque sabemos ponernos en su lugar.

jueves, 27 de febrero de 2014

La política y la música



La política, la música y sus diferencias
Los asuntos de presuntos a contra compás

Las manos del musicante jamás especularán.
Las manos del gobernante bajo sospechas siempre están.

Un concierto reparte alegría ilusionando almas.
En un mitin se dicen promesas que luego se cambian.

Un acorde es de verdad
y una palabra pronto puede variar.

Las canciones tienen sus principios, tienen sus finales.
El político tiene dudoso final y continúa en su cargo porque no dimite aún siendo imputado.

El aplauso sencillo de los viandantes
choca con otro falso llegando elecciones de simpatizantes

De músico se nace,
político se hace.

Uno sueña cantando,
otro con dar el cante.

Igual que está el músico malo,
también hay políticos buenos.

Pero la cosa es diferente,
un músico sólo maltrata una canción decente,
y un político malo roba y deshonra al pueblo y la gente, aunque presuntamente.

Texto: pasodoble de la Comparsa Los Musicantes, 2014 (Miguel Vera)

miércoles, 8 de enero de 2014

Dudas, muchas dudas...

Hola pequeños pecadores =) Esta tarde me han dicho que mi blog era algo filosófico, y viendo mis últimas entradas...la verdad que lo parece ¿En qué me he convertido? Así que hoy voy a volver un poco a mis inicios y a mis tonterías, pero sólo hoy, ¿eh? =P

Cada vez que se acerca la época de exámenes es cuando más tonterías vienen a mi cabeza y como tonta que soy, escribo tonterías, por eso vengo a compartir mis... esto... pensamientos, dejemoslo ahí.

Hay muchas cosas que no entiendo, y por más que pregunto sigo sin entenderlas. Os dejo una lista, a ver si alguno me puede sacar de dudas:



1 . ¿Por qué cuando nos llega un olor desagradable ponemos cara extraña? Fijaos que hacemos como que abrimos un poco las aletas de la nariz y hacemos un gesto extraño con la boca.

2. ¿Por que cuando un coche viene deprisa y no parece que vaya a parar, nosotros nos paramos viendo cómo se aproxima y poniendo cara de susto? Y no digáis que no, que en el 90% de los casos el primer impulso es pararte en mitad de la calle cuando deberías apartarte deprisa por si te atropella.

3. ¿Por qué nos gusta picar a nuestros primos, hermanos, amigos... si sabemos que algo les molesta y se van a enfadar si lo hacemos?

4. ¿Por qué tenemos la necesidad de explotar las burbujitas de los plásticos de burbujitas (valga la redundancia) cuando tenemos uno en nuestras manos?

5. ¿Por qué cuando estamos solos, y asustados, y escuchamos un ruido preguntamos si hay alguien ahí? Sabemos que no hay nadie, y que ese ruido puede ser cualquier chorrada, pero nos asustamos y preguntamos si hay alguien. Si es alguien que viene a robarte o violarte, no va a decirte nada, no preguntes.

6. ¿Por qué cuando se escuchan los zapatos de alguien que entra en una sala silenciosa todo el mundo mira?

7. ¿Por qué cuando vemos mal achinamos los ojos y hacemos un movimiento hacia delante con cabeza en plan tortuga?

8. ¿Por qué señalamos con el dedo índice y no con el dedo corazón o el meñique?

9. ¿Por qué no nos podemos lamer el sobaco?

10. ¡Ah, que sí podemos lamernoslo!

11. ¿Por qué has intentado lamerte el sobaco al leer eso?



En fin, más de uno dirá que he copiado esto, pero si alguna de mis tonterías aquí escritas ya las había escrito alguien, es pura coincidencia... Tengo más preguntas del estilo, pero no hay ganas de escribir soy vaga. La próxima vez volveré con mis historias "filosóficas", como me han dicho que son.

...y recordad: ¡Sed buenos!