El invierno fue frío, pero había que trabajar mucho:
La hormiga, que era trabajadora, estuvo durante todo el invierno asistiendo a clase todos los días y tomando sus apuntes. Asistía a las prácticas, las cuales le ayudaban muy pocas veces a reforzar lo aprendido. Lo cierto es que no se mató mucho a estudiar, pero estuvo dedicándole bastante tiempo a sus asignaturas. El objetivo era trabajar duro para pasar un verano relajado.
Ahora es el momento en el que, comparándolo con la verdadera fábula de la hormiga y la cigarra, piensas que la hormiga consigue aprobar todo y la cigarra suspende por perezosa, pero en este caso no es así:
Resulta que a pesar de todo su esfuerzo, la hormiga termina suspendiendo unas cuantas asignaturas, ya que por muchos apuntes que tuviera al final siempre había algún error tonto en algún problema que provocaba una puntuación de 0 en dicho problema (aunque el proceso estuviera bien), o bien algunos fallos en el tipo test que le restaba puntuación, o alguna pregunta, que los profesores no habían explicado bien en clase, y no sabía cómo responder.
La cigarra, en cambio, consiguió aprobar todo sin apenas dificultad: solo unas cuantas bebidas energéticas, café y únicamente una noche entera en la biblioteca. El resto del año sin haber hecho mucho.
La hormiga estaba muy frustrada, pues sintió que todo su esfuerzo fue en vano, ya que no obtuvo resultados positivos, mientras que la cigarra consiguió su objetivo sin hacer nada. La hormiga se pasará todo el verano trabajando de nuevo y la cigarra se pasará un verano arrascándose la barriga.
Con esta historia lo único que pretendo decir es, que cada carrera es diferente: hay algunas que pueden parecer más fáciles que otras (que una carrera tenga una nota de corte baja no quiere decir que sea más fácil que una que la tiene alta), o simplemente una persona tiene más facilidad en un campo que en otro. Pero aunque haya veces en las que nos sintamos frustrados y pensemos que ha sido una pérdida de tiempo el dedicarnos a ello, si realmente te gusta lucha por ello. Aunque sea poco a poco, nunca dejes que nada influya en tu futuro. Sé que no podemos permitirnos el lujo de suspender, porque la universidad cuesta dinero, pero no tires tu esfuerzo por la borda e insiste en ello, aunque sea pasito a pasito.
La cigarra, que sólo memorizaba, después de cada examen olvidaba lo aprendido, mientras que la hormiga, al trabajar todos los días, nunca lo olvidó, convirtiéndose esta última en una persona más cualificada...
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