Hoy es uno de esos días que me encuentro inspirada, he llegado de clase muerta de frío y sin ganas de ponerme a hacer la cena ni nada pero si me encuentro reflexiva hoy, así que voy a dedicarme hoy a escribir lo primero que se me pase por la cabeza:
Dicen que el vino tinto mejora con los años, sí, pero si se oxida se avinagra. Tú crees ser como el vino añejo pero en realidad eres vinagre. Con los años y la experiencia crees haber mejorado como persona cuando la realidad es que te has vuelto más agrio.
Cuando eras vino joven eras dulce e inocente, quizá por ello te llevaste muchos palos en la vida, pero según pasaba el tiempo fuiste madurando y volviéndote más fuerte, cualquier problema que se presentaba te levantabas una y otra vez. Tu fortaleza y madurez te servían para ayudar a los de tu alrededor, te sentías mejor persona compartiendo tu experiencia y, de esa forma, sentir que servías para algo, que ayudabas a las personas y así, tú mismo, te sentías mejor persona. Eras vino maduro.
Pero llegó un momento en el dejaste que el aire entrase, fue entonces cuando te sentiste algo vulnerable, pero a pesar de ello creías ser lo suficientemente maduro como para seguir siendo vino. Al entrar el aire empezaste a oxidarte poco a poco, y sin darte cuenta pasaste a ser vinagre. Te volviste agrio, empezaste a comportarte de forma más canalla con aquellos que te querían. Cuando eras vino maduro eras capaz de decir la verdad, pero poco a poco empezaste a omitir lo que realmente pensabas, a actuar de forma alocada sin saber que con esa actitud estabas dañando a los que están a tu alrededor.
No hay comentarios:
Publicar un comentario