jueves, 27 de febrero de 2014

La política y la música



La política, la música y sus diferencias
Los asuntos de presuntos a contra compás

Las manos del musicante jamás especularán.
Las manos del gobernante bajo sospechas siempre están.

Un concierto reparte alegría ilusionando almas.
En un mitin se dicen promesas que luego se cambian.

Un acorde es de verdad
y una palabra pronto puede variar.

Las canciones tienen sus principios, tienen sus finales.
El político tiene dudoso final y continúa en su cargo porque no dimite aún siendo imputado.

El aplauso sencillo de los viandantes
choca con otro falso llegando elecciones de simpatizantes

De músico se nace,
político se hace.

Uno sueña cantando,
otro con dar el cante.

Igual que está el músico malo,
también hay políticos buenos.

Pero la cosa es diferente,
un músico sólo maltrata una canción decente,
y un político malo roba y deshonra al pueblo y la gente, aunque presuntamente.

Texto: pasodoble de la Comparsa Los Musicantes, 2014 (Miguel Vera)